martes, 1 de febrero de 2011

Acallar el tumulto

Se fue tu hermano. Hace solo cuatro días. Hace sólo dos años se te fue un hijo.
Al principio es como caminar por una ciudad donde de repente se te abre un hueco, tan grande que no ves los bordes. Solamente te sentís en medio de un gran vacío que grita sin que el eco responda.
El llanto llega sin llamarlo en ancas de repentinos recuerdos y, como un recuerdo trae otros, descubrís que el llanto se diluye en sonrisa.
Poco a poco el tumulto se aplaca, el silencio repara y permite escuchar. Ahí te das cuenta de que te volvés, sin dar la espalda, sólo dejás que otras voces te hablen, te ayuden a salir del vacío.
Nada se ha hundido, la ciudad está ahí para recibirte, para contenerte, para que no caigas en el gran agujero de una esteril desesperación.
Pensás en mil cosas, en la Luz que decimos o creemos, estará envolviendo a tu hermano y a tu hijo. Él tan amado, quizás, lo haya recibido. Y te convences de que sólo el bien, solo lo bueno, lo estaba esperando.
Esto tenés que pensar, para poder aceptar.
No digo "resignarte", no, la palabra resignación no entró nunca en mi vida. Resignarse, implica un rencor hacia algo que no puedes cambiar. Aceptar es inclinarse con respeto hacia lo que la vida nos manda.
Acepto, entonces ya que no hay respuestas que develen el misterio. Y rezo cuando puedo. ...quizás no cuando debo. No me pidas demasiado: las reglas las podemos dejar para cuando la cosa sea entre Tu y yo.
Como implica el misterio, cuándo Tu lo decidas.

2 comentarios:

  1. sos un ejemplo nonnis, no hay vuelta que darle. te admiro hasta el infinito y hoy, sabelo, soy la treintañera más feliz del mundo porque llenaste mi fiesta de luz, colores, banderines y amor. qué más puedo pedir?

    te adoro, siempre.
    besos!

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  2. Podés y debés pedir mucho máaaaaaaaaas!
    Los treinta son apenas un comienzo, esa es la razón por la cual quise dibujarte un camino de luces.
    Mil besos
    Nonnis

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