Hay sorpresa que pueden ponerle voz el más silencioso de los sábados.
Aquí, en compañía de esta pantalla curiosa, paseaba por Facebok y me dejé tentar por un mensaje de Vainilla & Canela (detrás del cual está la adorable Cin) a ver si encontraba alguna dulce recomendación.
Eso nunca falta, es sólo cuestión de dejarse tentar.
Pero en la ecleptica biografía, que incluye consejos de lectura ¡me encontré!
"Hoy es un buen día para leer Hablarte de viajes..."
Una breve reseña y tres palabras de opinión que robé para el título de este post.
Al escribir se busca transmitir y si eso deriva en compartir, se habrá alcanzado el más deseado de los logros.
Esta noche siento con particular emoción, que mi joven lectora ha caminado conmigo, que entre partidas y arribos, ha compartido el sentimiento.
Gracias Cin, por volar conmigo.
sábado, 17 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Hoy, un cuento
Caro diario,
la realidad cotidiana se nos impone con un gris extenuante que nos esconde lo bello y lo bueno que, estoy segura, tenemos apenas más allá de este velo que nsotros, los "como una", no tejemos.
Entonces aquí te mando un cuento. Lo "tejí" para el día de Reyes que es un día en el cual...todos somos buenos!
la realidad cotidiana se nos impone con un gris extenuante que nos esconde lo bello y lo bueno que, estoy segura, tenemos apenas más allá de este velo que nsotros, los "como una", no tejemos.
Entonces aquí te mando un cuento. Lo "tejí" para el día de Reyes que es un día en el cual...todos somos buenos!
La última entrega
Mientras subía las escaleras sucias, iba desvistiéndose de a poco de su ropa de trabajo. Llegó cansado hasta el fondo del pasillo de esa vieja, miserable pensión, situada donde la ciudad ya había perdido el derecho de llamarse tal. No había encontrado a nadie.
Eran las siete de la tarde del 5 de enero, hacía un calor agobiante y antes de abrir la puerta de la pieza, se había fijado si el baño estaba disponible.
Melchor había terminado su trabajo y anhelaba una ducha.
Había huido de todo y de sí mismo, pero lo aprendido sobre higiene lo acosaba como un deber a cumplir.
Apresuradamente, para que no le ganaran de mano, tiró la túnica, el manto y la tiara sobre la cama deshecha, tomó del clavo cerca de la palangana su toalla deshilachada y se dirigió al cuartito oscuro donde lo esperaba el alivio.
Hacía tres años que la agencia lo llamaba para cumplir con la tarea de Rey Mago.
Cuando se había presentado para el puesto, en la fila, solamente había hombres todavía jóvenes. De todos modos, si bien con pocas esperanzas, se había quedado. Además de viejo, (a los sesenta, después de haber andado por la vida como le tocó a él, a cualquiera se le llamaría viejo) era flaco y barbudo. No usaba jeans y el pantalón le caía flojo. La remera, esa sí, estaba limpia. Con la cara de Cristo en su pecho, daba la idea de un místico, cosa que él no era. Pero se la habían regalado en el comedor de la iglesia: ¡regalo de Reyes! Justo a él.
Después de unos días, lo llamaron de la agencia y a mediados de diciembre comenzó su trabajo de Rey Mago. Por su barba muy canosa, y los ojos azules, le habían dado el lugar de Melchor, el Rey Mago sabio, que había venido de Europa. ¡Sí, sabio!
Le pagaban por día, no mucho, y lo peor del trabajo era el ropaje. Si bien en los shoppings había aire acondicionado, a veces le tocaban unos paseos por las calles, sin arena y sin camello, ja, menos mal si no las pezuñas se le hubieran hundido en el asfalto.
Los chicos eran lo mejor, aunque algunos muy pequeños, a pesar de la insistencia de tías y abuelas, se rehusaran al besito, nunca faltaba él niño o la niña que lograra hacerlo sentir verdaderamente el Rey Mago, al menos por un momento.
Ése último día había pasado algo así; una nena le había dado la cartita y el besito, te parecés a mi abuelo, dijo, y se trepó a su falda, con los ojos muy abiertos, para tocar la tiara. Es de oro, uhh… ¡como le gustaría a mi hermanito!
La mamá, quizá más joven de lo que parecía, le pidió disculpas y la bajó. El Jean lo empareja todo, aunque estas dos, de millonarias no tienen nada. Con ese pensamiento continuó abrazando niños que ni siquiera veía, tan rápido era el recambio en la fila.
No les daban demasiado para repartir, unos caramelos y algún que otro paquetito de cotillón barato que él entregaba a cambio de “la cartita”.
Pedían mucho los chicos, la propaganda, viste, los acosa y ellos piden. Algunos padres seguro que se endeudan…cosas de locos.
La canasta ya estaba repleta de papelitos escritos y dibujados por tantas manitas crédulas. La entregó a la ordenanza que llevaría los papeles a la trituradora.
Estaba cansado y cosa extraña, no lograba sacarse de la mente la sonrisa de aquella morenita que se había trepado hasta tocar su corona de oropel.
Más fresco y en paños menores se había acostado en el camastro que lo recibió crujiendo, a modo de saludo. No quería pensar en el vacío que lo esperaba en los próximos días. Las Fiestas…por lo único que le servían era para darle ese paréntesis.
Al otro día iría a entregar la ropa…hasta el año que viene, bueh, así espero. Por lo menos unos días al año, un trabajo seguro…por el resto, viejo, trataremos de vivir.
Mañana, dijo en voz alta, iré a entregar el disfraz y hasta cuando, quizás, me lo entreguen otra vez, volveremos a ser uno solo, mi sombra y yo.
Se durmió sin comer. Lo despertó la tormenta que se había desatado furiosa e inútil…total, mañana volverá a hacer calor. Quiso darse vuelta para seguir durmiendo pero le fue imposible. Ya se había desvelado y sintió hambre.
Se puso el pantalón y se dirigió a la cocina que compartía con los otros pensionistas, abrió la heladera, también común. Él era el único que se daba el lujo de tener un tupper. Vieja costumbre higiénica y aquí, también prudente. Lo había encintado con una scotch ancha y puesto su sigla sobre la lengüeta que la cerraba.
La puta que los parió – soltó la injuria mientras sacaba su cajita cerrada así nomás. Le habían comido la mitad del salchichón y ¡todo el queso! Debe ser la peruana esa, la del culo grande. Se llevó el tupper con los restos y la botella de agua que podía llevarse cualquiera, con todo que la repusiera. En el estante de la puerta un tetrabreak de vino tinto, estaba abierto. Sin mirarlo, cerró la puerta.
Eran pocas las reglas de la pensión pero por lo visto, no bastaban.
Comió de pie, delante de la ventana gozando el fresco y el olor de la lluvia. El agua sabía a cloro…más era lo único con que podía sacarse la sed.
Ya albeaba. Tomó un fascículo de apuntes y comenzó a leer desde dónde había dejado unos días atrás. Lo cerró.
Los Reyes Magos, astrónomos y matemáticos, habían previsto, dice la leyenda, cada uno desde su lugar, la llegada del cometa...Se durmió pensando que debía doblar el disfraz.
El calor previsto, lo despertó. Se lavó en la palangana – no era cuestión de permitirse otra ducha – y recogió las prendas de Melchor para ir a devolverlas y cobrar lo que le debían.
La túnica blanca de nylon se doblaba fácilmente. La guardó en una bolsa. El manto rojo era un poco más complicado ya que abundaba en pliegues y lo estaba enrollando cuando sintió algo en el bolsillo.
Una cartita, doblada, escrita en el revés de algo impreso, le pedía directamente: Rey Mago Melchor, quiero que me regales tu corona de oro. Es para mi hermanito, total vos seguro que tenés otra. Se la llevamos con mami a la hora de visita, vos no podés ir, ¿viste? porque es de día. Ahh, mis zapatillas son las Flecha, azules.
Sentado en la cama, releyó la cartita. No recordaba qué edad podía tener la morenita aquella, pero la letra era la de una nena de primer grado. ¿Habrá pedido ayuda a la mamá o al abuelo que se me parece? Estaba bien redactada, sin errores.
Por primera vez sintió la complejidad de hacer de Rey Mago. ¿Cómo iba a solucionar esto? Tomó un trago de agua con sabor a cloro y además, caliente.
Era lo único que tenía para tomar.
Dio vuelta al papel en busca de algún indicio. La letra estaba cortada pero, mirando con atención, pudo ver la mitad de un sello redondo…tal zonal maternoin…la parte de abajo faltaba.
Reconstruyó en su mente la totalidad del sello: Hospital zonal materno infantil….
Apretó la frente entre sus manos con gesto espasmódico, nooo ahí nooooooooo!
Como flashes quemantes pasaron ante sus ojos, las escenas de aquel día.
El llamado, la carrera a lo loco por las calles de la ciudad, derrapando sobre el asfalto mojado. Isabel, demudada, que se le acercaba para besarlo. Él, que daba vuelta la cara y le decía preparame un ambo, ya, no importa si no es mío.
En el pasillo del quirófano, Ana María, encogida sobre sí misma como una pordiosera, lo miró implorante, salválo, Rafael, ¡salválo!
Ni al cirujano más famoso, le está permitido operar a un familiar. Entró y por primera vez la luz blanca lo encegueció. Nunca supo cómo reconoció la carita de su hijo, casi enteramente escondida bajo la máscara. La instrumentista lo saludó con los ojos muy abiertos por sobre el barbijo, su colega con los guantes ensangrentados, no se distrajo de lo que estaba haciendo. Él, observaba, con las manos enguantadas en alto, crispadas por la impotencia. La mirada se colgó de los monitores…todo pasó en minutos o en horas. ¿Qué importancia podía tener el tiempo? La línea, después de unos picos inarmónicos se puso recta, infinitamente recta. Con furia se abalanzó sobre el cuerpito antes de que el desfibrilador lo alcanzara. Lo oprimió, lo aplastó, no supo en que momento lo alejaron a la fuerza ni en que momento, ese cuerpito, comenzó a sacudirse cruelmente, estimulado por la corriente.
No asistió al entierro. Su ex mujer no había estado en condiciones de exigírselo.
Isabel, le dijo, acariciándole la nuca, vamos, te acompaño.
Fue la última vez que la vio. Ese amor había perdido el sentido.
En todos aquellos años, había timoneado su vida entre mares de alcohol, hasta aquella noche en la que su amigo lo había encontrado en la costanera, inconsciente, víctima de un coma etílico.
Nunca supo contestarse la pregunta ¿por qué acepté salvarme? ¿Y para qué?
Llegó al hospital cuando terminaba la hora de visita. Las damas rosadas y el personal de limpieza lo acompañaron sonriendo, pase, Rey Melchor…No sabía cómo decir que había ido a buscar un chico, ¡uno solo! Y para colmo, no sabía cómo se llamaba ni en que pabellón estaba.
- Gracias, señoras, dijo, pero estoy un poco desmemoriado…¡me olvidé la bolsa!
Pegó la vuelta. Por suerte el encargado había trabado cierta amistad con él. Era el único que trabajaba en eso desde años.
Volvió con la bolsa y las damas lo acompañaron por las salas. Iba despacio, mirando más a los que estaban al costado que a los que estaban en la cama .Sin embargo dedicaba a cada uno una sonrisa junto con la bolsita de caramelos y el cotillón.
De repente una morenita corrió hacia él:
- ¡Melchor! ¡Viniste! Me puse muy triste cuando no encontré nada en la zapatilla.
Lo tomó de la mano y se acercaron a una cama. El niño, con la cabecita pelada, calvo a los cuatro años, lo miraba con toda la incredulidad del mundo pintada en la carita.
Melchor se sentó en la cama y sacándose la tiara, la posó en la cabecita del niño.
- ¡Doctoooooooor! - La voz, inconfundible de Isabel lo hizo volverse. Los veinte años habían pasado mejor para ella.
La morenita reía fuerte, se le cae hasta la nariz, miralo Melchor ¡le queda grande la corona!
- Por ahora. Vas a ver qué bien le va a quedar ¡cuando le crezca el pelo!
Acarició a los dos chicos y se dejó abrazar por la mamá, quizás es más joven de lo que parece.
Caminó hasta la puerta, pasando al lado de Isabel. Le dirigió una mirada azul, compasiva.
Se encaminó hacia la agencia sin recordar que era sábado…6 de enero.
La caja estaba cerrada. Cobraré la semana que viene.
sábado, 3 de marzo de 2012
Felíz aniversario, Lel...nel blu
...dipinta di blu...
tarareo este estribillo que habla de azul, de azul infinito, hoy que mi hija cumple sus treinta y tres años de casada y le regalaron un viaje en globo. Y lo festejo con ella, tanto tanto!
Ése deseo de altura, de librarse en el azul, la acompaña desde siempre. Tal vez desde aquel primer vuelo, a los dos años, cuando miraba atenta, a no ser que se le escapara, si su angelito pasaba cerca del ala.
Con el tiempo voló muchas veces, se lanzó en paracídas y ahora se elevó en globo.
No me jacto de nada si afirmo que es genético. Desde "las 5 semanas en globo" de aquél Julio Verne que alimentaba mi adolescente fantasía, el azul siempre me atrajo. Cuando tenía poco más de treinta años quise tomar el brevet de piloto y lamenté mucho que alguien y algo me lo impidiera.
No es el caso de analizar el origen de esa pasión. Cada uno tiene su propia manera de conectarse con lo inmenso, hay quien busca el mar y quien busca el cielo. Ojo, también están los que no lo buscan y son felices y otros que solamente quieren "mirar" el mundo desde arriba. Pero a ésos, caro Diario, no los tenemos en cuenta.
El secreto está en encontrar lo que se busca al elevarse. Sin dudas mi hija busca también la emoción. Es joven.
A mí me alcanza la inefable sensación de libertad que me da el saber que estoy en el "centro" del cielo. Cielo arriba y cielo abajo...por un rato, unas horas, liviana, libre nel blu dipinta di blu .
tarareo este estribillo que habla de azul, de azul infinito, hoy que mi hija cumple sus treinta y tres años de casada y le regalaron un viaje en globo. Y lo festejo con ella, tanto tanto!
Ése deseo de altura, de librarse en el azul, la acompaña desde siempre. Tal vez desde aquel primer vuelo, a los dos años, cuando miraba atenta, a no ser que se le escapara, si su angelito pasaba cerca del ala.
Con el tiempo voló muchas veces, se lanzó en paracídas y ahora se elevó en globo.
No me jacto de nada si afirmo que es genético. Desde "las 5 semanas en globo" de aquél Julio Verne que alimentaba mi adolescente fantasía, el azul siempre me atrajo. Cuando tenía poco más de treinta años quise tomar el brevet de piloto y lamenté mucho que alguien y algo me lo impidiera.
No es el caso de analizar el origen de esa pasión. Cada uno tiene su propia manera de conectarse con lo inmenso, hay quien busca el mar y quien busca el cielo. Ojo, también están los que no lo buscan y son felices y otros que solamente quieren "mirar" el mundo desde arriba. Pero a ésos, caro Diario, no los tenemos en cuenta.
El secreto está en encontrar lo que se busca al elevarse. Sin dudas mi hija busca también la emoción. Es joven.
A mí me alcanza la inefable sensación de libertad que me da el saber que estoy en el "centro" del cielo. Cielo arriba y cielo abajo...por un rato, unas horas, liviana, libre nel blu dipinta di blu .
jueves, 23 de febrero de 2012
Cuántas palabras x cien?
Hola caro diario!
Acabo de enterarme de que la entrada de ayer fue la número 100!
No puedo alegrarme del motivo que inspiró el post, pero sí puedo pedir el regalo de que se cumplan mis deseos de reparación y limpieza.
Y para festejar los 100 post,
Acabo de enterarme de que la entrada de ayer fue la número 100!
No puedo alegrarme del motivo que inspiró el post, pero sí puedo pedir el regalo de que se cumplan mis deseos de reparación y limpieza.
Y para festejar los 100 post,
...quiero volver a las comunes cosas: el agua,el pan,, un cántaro, unas rosas...
Jorge Luís Borges - "Góngora"
miércoles, 22 de febrero de 2012
Dar vuelta a la página
Cuando pasan cosas tan tremendamente irreparables como lo fue el accidente de hoy, todo lo que se pueda haber escrito sobre lo dulce y romántico de la vida, nos parece irrelevante.
Salvando el derecho que tenemos de expresar los sentimientos, tal cual nacen y en el mismo momento, hoy damos vuelta a la página para encontrarnos una vez más con el dolor, la deshazón y la impotencia.
El dolor se profundiza a través de la impotencia y la consecuente deshazón frente a las dramáticas escenas que nos presenta la televisión, local y extranjera (acabo de ver las imágenes en la RAI).
¿Qué podemos hacer? Indignarnos, gritar nuestra indignación en las redes sociales, gritar el liberador insulto a la cara de los que permiten, y permitiendo provocan, las tragedias que arrollan a las familias, a los ciudadanos que ellos deberían cuidar... ¿Y? ¿quién nos escucha?
Lamento desilusionar a los que esperan que el grito llegue o el insulto hiera a los destinatarios, a los responsables de tanto llanto y tanta desesperación. Nada les llega, ni les llegará mientras haya del otro lado, tantos o más ciudadanos que acallan el légitimo grito y sustituyen el insulto, con la más descarada y complice adulación.
Mientras haya quienes aprueban y apoyan con el voto a esos dadores de prebendas, esos megalómanos que sin subyacer al delirio, lo propagan entre los mismos a quienes exponen a la peor inseguridad, desde la incuria y el contubernio.
Hoy sucedió una matanza. ¡Hoy! señor ministro de transporte! Claro, si hubiera sucedido ayer (sic!!) serían menos los muertos! Claro que sí, y todavía se huieran llevado "el mèrito" usted y su jefa que, tan amorosa, decretó que hay que festejar el carnaval! Por suerte, "viste, es fiesta", hubieran dicho los dos mirándose con alivio.Pero fue hoy! Y era mucha la gente que tenía que llegar al trabajo. Estoy tan asqueada que se me da por pensar que no tendrán reparo en salir de sus despachos para elogiar a los del SAME o a los médicos que hoy, sí, hoy señor ministro, habrán tenido tanto trabajo, que seguramente no les alcanzó el tiempo para recordar qué día era.
Los reponsables ¿Cuáles?... Ahhh ¡El otro! Vamos, siempre es "el otro"!!!! Tiene razón mi amiga Flavia, ni saben lo que es la vergüenza. Por esa razón me desespero al pensar que ni multiplicando las desgracias al infinito, estos sinvergüenza, modificarán su proceder. Siempre habrá otro que pague el pato y tantos otros que...nunca tendremos la suerte de conocer!
Nos queda solamente pedir a Dios por los que llevan en su carne las heridas y en sus almas el llanto.
Que reciba a los que de manera tan sin sentido, han emprendido el viaje hacia Êl.
Amén.
Salvando el derecho que tenemos de expresar los sentimientos, tal cual nacen y en el mismo momento, hoy damos vuelta a la página para encontrarnos una vez más con el dolor, la deshazón y la impotencia.
El dolor se profundiza a través de la impotencia y la consecuente deshazón frente a las dramáticas escenas que nos presenta la televisión, local y extranjera (acabo de ver las imágenes en la RAI).
¿Qué podemos hacer? Indignarnos, gritar nuestra indignación en las redes sociales, gritar el liberador insulto a la cara de los que permiten, y permitiendo provocan, las tragedias que arrollan a las familias, a los ciudadanos que ellos deberían cuidar... ¿Y? ¿quién nos escucha?
Lamento desilusionar a los que esperan que el grito llegue o el insulto hiera a los destinatarios, a los responsables de tanto llanto y tanta desesperación. Nada les llega, ni les llegará mientras haya del otro lado, tantos o más ciudadanos que acallan el légitimo grito y sustituyen el insulto, con la más descarada y complice adulación.
Mientras haya quienes aprueban y apoyan con el voto a esos dadores de prebendas, esos megalómanos que sin subyacer al delirio, lo propagan entre los mismos a quienes exponen a la peor inseguridad, desde la incuria y el contubernio.
Hoy sucedió una matanza. ¡Hoy! señor ministro de transporte! Claro, si hubiera sucedido ayer (sic!!) serían menos los muertos! Claro que sí, y todavía se huieran llevado "el mèrito" usted y su jefa que, tan amorosa, decretó que hay que festejar el carnaval! Por suerte, "viste, es fiesta", hubieran dicho los dos mirándose con alivio.Pero fue hoy! Y era mucha la gente que tenía que llegar al trabajo. Estoy tan asqueada que se me da por pensar que no tendrán reparo en salir de sus despachos para elogiar a los del SAME o a los médicos que hoy, sí, hoy señor ministro, habrán tenido tanto trabajo, que seguramente no les alcanzó el tiempo para recordar qué día era.
Los reponsables ¿Cuáles?... Ahhh ¡El otro! Vamos, siempre es "el otro"!!!! Tiene razón mi amiga Flavia, ni saben lo que es la vergüenza. Por esa razón me desespero al pensar que ni multiplicando las desgracias al infinito, estos sinvergüenza, modificarán su proceder. Siempre habrá otro que pague el pato y tantos otros que...nunca tendremos la suerte de conocer!
Nos queda solamente pedir a Dios por los que llevan en su carne las heridas y en sus almas el llanto.
Que reciba a los que de manera tan sin sentido, han emprendido el viaje hacia Êl.
Amén.
lunes, 13 de febrero de 2012
Per parlare d'amore devo farlo in italiano
Eccomi qui di nuovo, caro diario!
Oggi parliamo italiano, tanto questa è una feccenda privata. Tra noi due...scritto in grande e senza occhiali!
Noi due! Due paroline, sei lettere, che racchiudono qualcosa tanto grande come il principio di ogni cosa.
Ed il principio sta proprio lì, in quel momento in cui senti che i due piccoli pronomi, tu ed io, si fondono in un magnifico "noi". Noi due!
E in principio fu l'amore. L'amore di quei due, soli, scacciati dal Paradiso, creando un loro paradiso, davanti all'infinito compito di dare inizio alla vita.
E la vita diede vita alla vita alla vita alla vita...E ogni vita nasce dalla amorosa fusione di un "noi due" e cosí sará, infinitamente e... dai, non essere scettico, non mi parlare di "vitro".
Oggi no. Proprio oggi, in cui non riesco a togliermi dalla testa una canzone. Perché?
Perché dicono che è il giorno degli innamorati? Forse.
Perché, sai, l'amore è in noi, continua o ritorna, o riappare...mah! Remember.
Rose rosse per te...perchè quella sera, si, siamo stati di nuovo uno splendido "noi".
Oggi parliamo italiano, tanto questa è una feccenda privata. Tra noi due...scritto in grande e senza occhiali!
Noi due! Due paroline, sei lettere, che racchiudono qualcosa tanto grande come il principio di ogni cosa.
Ed il principio sta proprio lì, in quel momento in cui senti che i due piccoli pronomi, tu ed io, si fondono in un magnifico "noi". Noi due!
E in principio fu l'amore. L'amore di quei due, soli, scacciati dal Paradiso, creando un loro paradiso, davanti all'infinito compito di dare inizio alla vita.
E la vita diede vita alla vita alla vita alla vita...E ogni vita nasce dalla amorosa fusione di un "noi due" e cosí sará, infinitamente e... dai, non essere scettico, non mi parlare di "vitro".
Oggi no. Proprio oggi, in cui non riesco a togliermi dalla testa una canzone. Perché?
Perché dicono che è il giorno degli innamorati? Forse.
Perché, sai, l'amore è in noi, continua o ritorna, o riappare...mah! Remember.
Rose rosse per te...perchè quella sera, si, siamo stati di nuovo uno splendido "noi".
miércoles, 25 de enero de 2012
Enero caluroso y poca pila
En estas noches, cuando el soplido del aire acondicionado, te esconde la verdad, el sueño no es plácido.
Ese alivio artificial pronto se transforma en agobio y hasta es bienvenida la bocanada de aire que con 28º a las dos de la madrugada entra por la ventana con el perfume de la noche. Entonces, el runrun del ventilador finalmente acompaña la partida hacia los brazos de Morfeo.
Es que enero tampoco viene plácido. Pasadas las fiestas,vienen los cumples y por suerte, los chinchines interrumpen con burbujas las angustias que aparecen solapadamente. Exorcizarlas no es fácil entonces hay que plasmar momentos.
En eso estaba, creando atmósferas y emociones en mi Notebook nueva, luminosa e invitante, cuando aparecen los mails de mi contadora (amada pero contadora al fin) que me sumergen en la obligación de bucear en la aridez de los números que esquivan cualquier invitación a la clemencia.
Hay que dejar la luz verde del jardín y encerrarse de nuevo en la cueva de los biblioratos. Olvidarse de África y aterrizar entre boletas, recibos y facturas...no de las dulces!
Así pasan las tardes, cortas para lo que todavía falta por hacer y largas por insoportables!
Aquí vine escapando, con culpa, pero necesitaba un recreo!
Vuelvo hoy 26/1 (1.22 hs.am) porque es el cumple de mi nieto primero: Alejandro, el Alex actual, que no logra desteñir en mi mente el Alu de su nonno o el Ale de todos nosotros. Hoy pienso mucho en él y en las vueltas de la vida que lo llevaron en estos días, a enseñar y recibir honores en la ciudad donde su nonno aprendía. Quizás sea un regalo para ese abuelo que cumpliría mañana, ese trabajo bien hecho, aplaudido en un auditorio frente a 190 personas. Un gran trabajo que abre puertas a los alumnos y al maestro mismo.
Bien Ale! Bien Alu! Gracias por las noticias que me alegraron el día.
Vamos por una foto, dale, vamos al jardín!
Qué cumplas muy agradecido el año que termina y que abras grande los brazos para recibir lo bueno que traerá el que se asoma.
Ese alivio artificial pronto se transforma en agobio y hasta es bienvenida la bocanada de aire que con 28º a las dos de la madrugada entra por la ventana con el perfume de la noche. Entonces, el runrun del ventilador finalmente acompaña la partida hacia los brazos de Morfeo.
Es que enero tampoco viene plácido. Pasadas las fiestas,vienen los cumples y por suerte, los chinchines interrumpen con burbujas las angustias que aparecen solapadamente. Exorcizarlas no es fácil entonces hay que plasmar momentos.
En eso estaba, creando atmósferas y emociones en mi Notebook nueva, luminosa e invitante, cuando aparecen los mails de mi contadora (amada pero contadora al fin) que me sumergen en la obligación de bucear en la aridez de los números que esquivan cualquier invitación a la clemencia.
Hay que dejar la luz verde del jardín y encerrarse de nuevo en la cueva de los biblioratos. Olvidarse de África y aterrizar entre boletas, recibos y facturas...no de las dulces!
Así pasan las tardes, cortas para lo que todavía falta por hacer y largas por insoportables!
Aquí vine escapando, con culpa, pero necesitaba un recreo!
Vuelvo hoy 26/1 (1.22 hs.am) porque es el cumple de mi nieto primero: Alejandro, el Alex actual, que no logra desteñir en mi mente el Alu de su nonno o el Ale de todos nosotros. Hoy pienso mucho en él y en las vueltas de la vida que lo llevaron en estos días, a enseñar y recibir honores en la ciudad donde su nonno aprendía. Quizás sea un regalo para ese abuelo que cumpliría mañana, ese trabajo bien hecho, aplaudido en un auditorio frente a 190 personas. Un gran trabajo que abre puertas a los alumnos y al maestro mismo.
Bien Ale! Bien Alu! Gracias por las noticias que me alegraron el día.
Vamos por una foto, dale, vamos al jardín!
Qué cumplas muy agradecido el año que termina y que abras grande los brazos para recibir lo bueno que traerá el que se asoma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


