Otro comienzo. Otras 364 páginas en blanco que trataremos de llenar con cosas buenas, siendo mejores hacedores cada día.
Es normal pedirle al Nuevo Año que haga, traiga y cumpla...quizás podríamos comenzar por prometerle algunas cosas y al final agradecerle por la mano que nos dio en el día a día, para cumplir con la Vida.
Nada puede impedir la remembranza y ese no sé qué que oprime el pecho.
Ya no están los padres, un hijo y un hermano y también el amor quedó lejano.
El hoy es así, los ayeres se vienen en tropel y el mañana pertenece al 2012.
Por eso anoche estrené cuaderno (jaja la competencia ¡no te nojes!):
A mis padres
La noche nueva distribuye
sus silencios.
Trás la esquina del tiempo,
tán sólo veinte inviernos,
retornan del olvido.
Historias truncas,
cuyo final, perdonen,
he debido escribir en otro idioma.
Pero gracias a la Vida, aquí están, los que están!
De todos modos, caro Diario no me eximo de pedirle a este recién llegado, que se tome el trabajo de ser
¡Un Año bueno!

