Caro Diario,
me quedó algo por decir con respecto a "Il vento non sa leggere".
Era una novela traducida al italiano en su 7ª edición, en 1953.
En ese mismo año pasaron cosas, como mudarnos a una casa grande y tener una hija. ¿Casi nada, no?
Y algo seguía pasando en esos días de mi vida, como seguir enamorada de mi marido. Es decir, seguíamos enamorados...es decir ¡vivos!
No recuerdo en que ocasión le regalé el libro, pero recuerdo que ese pasaje que reproduje, me lo leyó en voz alta, una noche, en la cama.
Después lo leí sola. Nunca olvidé la historia ni los momentos que acompañaron su lectura.
Anoche lo encontré, después de buscar un rato entre los libros "añejos" y me emocionó ¡lo anciano que se ve!
Las páginas parecen implorar, no me toques o hacelo con delicadeza. Son viejas y delicadas hojas, con el mismo color de las hojas de otoño que se desmigajan si no las tratás con dulzura.
Eso mismo, dulzura, amor y añoranza me acompañaron en mi escribir.
El viento, sin saber leer, se llevó muchas hojas.
Lo esencial, es lo que queda.
viernes, 20 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
Viaje entre nietos y páginas
Caro Diario,
pasaron días de reacomodamiento, cosa nunca fácil de obtener.
Mientras tanto mi nieto Ale se fue y vino de Malasia, por su trabajo que lo lleva a cuanto rincón del mundo lo llame. Pero Malasia es un destino impactante.
Hace un año, más o menos, mi nieto Andrés también anduvo por ahí en busca de ese espíritu oriental que nos fascina quizás por ser tan lejano a nuestra occidentalidad.
Emilio Salgari me acercaba a ese país remoto, a mis nueve años, cuando la Aventura, así con mayúscula, se vivía a través de los libros. Yo los bebía, me extraviaba en las páginas que llevaban mi fantasía a participar desde "adentro".
La intrepidez, el coraje, la mistad y los amores imposibles.
Sandokán, el pirata noble, y el incondicional Yañez desafíando al opresor. Lady Marian, la perla de Labuán, la amada, desafiándolo todo hasta morir. Éso me fascinó en la infancia y en la primera adolescencia.
Más adelante, Malasia fue envuelta en el estruendo de la guerra. De aquella se supo, cuando acallarono los boletines, nuevamente a través de la literatura, de otras atrocidades y otros heroicismos.
Pero fue bastante después que me topé de nuevo con la antigua fascinación.
Un libro, que me atrajo desde el título, en italiano, Il vento non sa leggere. Recuerdo haberlo devorado. desde el epígrafe:
"Kono hana wa/ Kataku oru-na! to/ iu tate fuda mo,/ Yomenu Kaze ni wa/ Zehi mo nashi". Poema japonés
"En el cartel está escrito: No arruines estas flores" / Mas para el viento es inútil/ porque no sabe leer"
Un diario de guerra. Un amor que no sabe de enemigos. El teniente Michael Quinn, inglés, herido en cuerpo y alma, encuentra en el hospital a Sabby, hermosa, dulce y japonesa.
La lucha, la jungla quedaron atrás. Sólo el eterno y húmedo verde queda en las retinas y pegado a la piel como una pesadilla que el asombro de descubrir una cama con sábanas blancas y frescas, no logra disipar.
Sólo el amor salva.
Sabby: - ¿Tú crees que sea una cosa linda estar enamorados?
Michael: - Ha sido la cosa más linda y más paradisíaca que me ha sucedido...¿y para tí?
Sabby: - Amor, ha sido como dormirse de a poco y deslizar en un sueño delicioso. Ha sido casi como no vivir.
Michael: - Yo creo que vivir sea ésto. Y que todo el resto sea como estar muertos.
Ella tenía el perfume de las flores. De todas las flores.
....No creia que estuviese por morir. Pensaba a los labios de Sabby, tibios, suaves y apasionados sobre los míos, a sus manos vivaces. Sabby era cálida y viva y yo la amaba. Sabby no podía morir. Y dándome cuenta de ésto, una nueva alegría surgió en mí como una profusión de flores que florece de golpe desde el tronco oscuro de un cactus.
Me sentí lleno de vida, de un amor exuberante ...
Mas el viento no sabe leer.
De nuevo la intrepidez, la amistad, lo heroico y el amor en esta novela de Richard Mason.
¿De cuántas páginas leídas están hechos nuestros deseos de conocer más allá de nuestra vereda?
El mayor de mis nietos descubrió un mundo moderno, empresarial, rico y tremendamente civilizado aunque pegado a esa jungla que él miraba desde la terraza de un hotel de lujo.
De ahí mi curiosidad por conocer Kuala Lumpur y las torres Petronas.
Andrés fue más a la esencia, al pueblo en bicicleta, a la comida en la calle y a la jungla en ojotas a lomo de elefante.
¿Quedará todo aquello tán lejos de mí?
La respuesta por ahora es una duda. ¿Sabrá el tiempotransformarla en certeza?
Me fui lejos, caro diario y me gustó. Pero a las 2 a.m. es hora de ir a dormir.
La foto para cuando vuelva...
pasaron días de reacomodamiento, cosa nunca fácil de obtener.
Mientras tanto mi nieto Ale se fue y vino de Malasia, por su trabajo que lo lleva a cuanto rincón del mundo lo llame. Pero Malasia es un destino impactante.
Hace un año, más o menos, mi nieto Andrés también anduvo por ahí en busca de ese espíritu oriental que nos fascina quizás por ser tan lejano a nuestra occidentalidad.
Emilio Salgari me acercaba a ese país remoto, a mis nueve años, cuando la Aventura, así con mayúscula, se vivía a través de los libros. Yo los bebía, me extraviaba en las páginas que llevaban mi fantasía a participar desde "adentro".
La intrepidez, el coraje, la mistad y los amores imposibles.
Sandokán, el pirata noble, y el incondicional Yañez desafíando al opresor. Lady Marian, la perla de Labuán, la amada, desafiándolo todo hasta morir. Éso me fascinó en la infancia y en la primera adolescencia.
Más adelante, Malasia fue envuelta en el estruendo de la guerra. De aquella se supo, cuando acallarono los boletines, nuevamente a través de la literatura, de otras atrocidades y otros heroicismos.
Pero fue bastante después que me topé de nuevo con la antigua fascinación.
Un libro, que me atrajo desde el título, en italiano, Il vento non sa leggere. Recuerdo haberlo devorado. desde el epígrafe:
"Kono hana wa/ Kataku oru-na! to/ iu tate fuda mo,/ Yomenu Kaze ni wa/ Zehi mo nashi". Poema japonés
"En el cartel está escrito: No arruines estas flores" / Mas para el viento es inútil/ porque no sabe leer"
Un diario de guerra. Un amor que no sabe de enemigos. El teniente Michael Quinn, inglés, herido en cuerpo y alma, encuentra en el hospital a Sabby, hermosa, dulce y japonesa.
La lucha, la jungla quedaron atrás. Sólo el eterno y húmedo verde queda en las retinas y pegado a la piel como una pesadilla que el asombro de descubrir una cama con sábanas blancas y frescas, no logra disipar.
Sólo el amor salva.
Sabby: - ¿Tú crees que sea una cosa linda estar enamorados?
Michael: - Ha sido la cosa más linda y más paradisíaca que me ha sucedido...¿y para tí?
Sabby: - Amor, ha sido como dormirse de a poco y deslizar en un sueño delicioso. Ha sido casi como no vivir.
Michael: - Yo creo que vivir sea ésto. Y que todo el resto sea como estar muertos.
Ella tenía el perfume de las flores. De todas las flores.
....No creia que estuviese por morir. Pensaba a los labios de Sabby, tibios, suaves y apasionados sobre los míos, a sus manos vivaces. Sabby era cálida y viva y yo la amaba. Sabby no podía morir. Y dándome cuenta de ésto, una nueva alegría surgió en mí como una profusión de flores que florece de golpe desde el tronco oscuro de un cactus.
Me sentí lleno de vida, de un amor exuberante ...
Mas el viento no sabe leer.
De nuevo la intrepidez, la amistad, lo heroico y el amor en esta novela de Richard Mason.
¿De cuántas páginas leídas están hechos nuestros deseos de conocer más allá de nuestra vereda?
El mayor de mis nietos descubrió un mundo moderno, empresarial, rico y tremendamente civilizado aunque pegado a esa jungla que él miraba desde la terraza de un hotel de lujo.
De ahí mi curiosidad por conocer Kuala Lumpur y las torres Petronas.
Andrés fue más a la esencia, al pueblo en bicicleta, a la comida en la calle y a la jungla en ojotas a lomo de elefante.
¿Quedará todo aquello tán lejos de mí?
La respuesta por ahora es una duda. ¿Sabrá el tiempotransformarla en certeza?
Me fui lejos, caro diario y me gustó. Pero a las 2 a.m. es hora de ir a dormir.
La foto para cuando vuelva...
jueves, 5 de agosto de 2010
El milagro del encuentro
Que un avión se vaya sin esperarte, es un "bajón" de aquellos, bastante para quitarte el buen humor a pesar de que te alojen en un "quinientas estrellas" que además, está en Roma.
Pero esto que nos sucedió el 17 de julio pasado, a siete pasajeros olvidados, se transformó exactamente en aquel milagro.
Sin contarme a mí misma, los otros seis, todos, resultaron valiosos.
Las historias de cada uno, salieron en la cena compartida, en la espera de un día en lobby del hotel, al reparo de los 36º que nos hubieran achicharrado en "la vía del Mare" de atrevernos a salir.
Dos chicas, como Lella y Susi, santafesinas, volvían embelesadas de "Le cinque terre" y, casualmente, del Lago Maggiore! No es usual que mi lago entre en los programas turísticos argentinos, a menos que, como les pasó a ellas, los amigos italianos las llevaran a conocerlo.
Escuché con mucho orgullo las alabanzas...casi se tratara de algo personal!
Un hombre joven, menos de 40, contó que venía a reunirse con su mujer y sus dos hijos, para unas breves vacaciones. Él italiano, ella argentina, los dos chicos, adoptados. Contó emocionado que sus hijos habían venido a conocer abuelos, tíos y primos y que al llegar, los esperaban en Ezeiza con tantos globos de colores, cuantas eran las letras que componían sus nombres. Que historia ¿no?
Gabriele, un muchacho como mis nietos. Venía para pasar siete días con un amigo. que no veía desde hacía mucho tiempo. Le iba a faltar uno y sí que eran pocos! Descubrimos que estábamos leyendo el mismo libro: "La soledad de los números primos". Coincidencia que no hubieramos descubierto si el vuelo AZ680 de aquella noche nos hubiera esperado.
Dejé Gabriela Spector y su hijita Irina, 9 años, por últimas, porque de ellas tengo que contar más. Quizás, entre todos, este fue el verdadero encuentro.
Venían de la Suiza italiana. Gabriela, tucumana de origen, traía a su nena de vacaciones con la abuela. Irina nació en Suiza donde su mamá fue a vivir hace quince años. Es una artista plástica completa. Escultora y pintora, venía a Buenos Aires para una exposición de sus obras.
Fui a verla en el Centro Cultural Borges.
Un flechazo. Grandes mapas de Suiza, tranformados en historia. La historia de sus orígenes, de sus antepasados judíos que emigraron. De todos los que emigraron, de las idas y venidas de las masas, de la búsqueda de la propria identidad en un país donde se hablan tres idiomas diferentes.
Su obra habla desde lo profundo. Esto dice en las reflexiones que acompañan sus cuadros:
"Los caminos recorridos nos dejan huellas, las que construyen nuestra geografía humana. Nuestras arterias se vuelven ríos y nuestros músculos montañas"
¿Quién hablaba en ese fragmento? ¿Ella o yo? ¿O ella y yo?
Sentí que la abrazaba toda. Frente a un café, que tomamos con Valentina, en la Galería Pacifico, habló de su maternidad, de cuando quiso tener a Irina, desde su tremenda y bella humanidad. Habló conmigo y con Valentina.
Alguien inolvidable. Bella y hermosa. Como dije, este fue el verdadero "encuentro".
No puedo poner aquí una foto de su obra artística; si alguien lee esto y quiere saber más (mucho!) de ella entre aquí: http://www.gabrielaspector.com/ - no se decepcionará.
Aquí pueden ver a su Irina, para la cual, como le había prometido en Roma, le escribí un cuento. Ella nos había dibujado un perro y yo le prometí que escribiría sobre él. Se lo di a Gabriela para que se lo llevara.
Si alguien lo quiere leer, lo tengo en italiano...en vías de traducción.
viernes, 30 de julio de 2010
El día después
...de tantos, de tanta vida, donde el recuerdo total se dehilacha y revolotea como retazos coloridos en la pantalla de la mente, me es difícil atrapar alguno en especial.
Mabel, me duele hasta ver tu nombre, mi hermana del corazón, la de los veinte, de los barriletes que no subían porque las colas, de tan lindas, eran demasiado pesadas. Pero aunque los muchachos protestaran, el piolín que llenábamos de sueños era tan largo que llegaba hasta ese cielo que veíamos hermoso, de tan lejos que estaba.
Ahora se acabó el piolín. Vos has llegado y mi carretel se achica. Los que tanto amamos, que nos precedieron, ciertamente te han tomado de la mano. Quizás este pensamiento me ayude a llorar. Lo necesito tanto o la piedra que tengo en el pecho se pondrá muy dura. Quizás le cuentes a Giogio lo de aquella solapa de la cual me dejaste el mérito, para que nosotros hicieramos las paces. Quizás le cuentes a Bepi de aquellas confidencias de "mujeres" que nos aproximaban tanto.
Te quiero amiguita, ves? no puedo decir "te quise" porque así va a ser, al presente, como lo siento. Quise llegar a escuchar tu respiro, a susurrarte despacito ese aquí estoy, que sé que escuchaste. Te acaricié, y sé que lo sentiste, porque sé que me esperabas.
Nos amaremos siempre, Pochita, hasta volver a encontrarnos. Ahora el hueco es grande mas quisiera llenarlo con un verso, porque sé que los disfrutarás. Quizás no me salga tan bien, aunque sé que a tí te parecerá hermoso:
Amiga de mi alma, déjame que recuerde
aquellos días, cuando en la edad madura,
buscando el sol de Italia,
con las risas a cuestas, buscamos la aventura.
Escuchando campanas y subiendo cuestas,
o andando por Milán, en busca de mi infancia
te compartí mi tierra para sentirte más cerca.
Compartiste con mi hijo el oro de Praga,
entre risa y emociones. Y con mi nieto, la verde
Suiza de su nueva vida.
Conmigo, nuevamente, el candor de mi Montaña
y el silencio de un rezo.
Juntas nos vio mi lago, encrespado en su brisa.
Quise vivir contigo, aquel lugar
de donde había venido.
Ahora, dejame celebrar, aún si es con llanto,
todo el amor que nos ha sido dado.
viernes, 23 de julio de 2010
Regresar

Acá estoy de vuelta, caro Diario. Tardé unos días en reaparecer, sabés, los regresos son complicados. Quisieras hacer todo de una vez, clasificar y guardar papeles, notas y alguna que otra boleta como testigo. Ni que hablar de las fotos: cientos para seleccionar, guardar en archivo y bajar al CD para la impresión. Demasiado. Cuando todavía tenés en la piel el sol, los más de 30º y aterrizás con 5º y lluvia llegás a odiar las bufandas obligatorias para defender los bronquios!
Lo mejor es evadirse, dejar fluctuar la mente en esa zona donde se te confunden los lagos y disfrutar lo bueno que es sentir a todos cerca. De ese modo extrañar menos al único que quedó lejos: es su elección y está bien así. Llego a esta conclusión después de muchas horas de ahondar el alma de cada uno.
He visto lagos, he buscado las piedras para Martín, en la orilla, mientras los cisnes se acercaban curiosos; he sentido la Montagna tan cerca, en una absoluta nitidez, como raramente me había sucedido. Ni una nube.
Descubrí que en Suiza hay trigales rubios y perfectos y que pueden hacer 35 grados hasta que, el crepúsculo, todo lo aquieta, también la calura.
He manejado kilometros teniendo el mar a la derecha e infinitas paredes de santa Rita a la izquierda. He descubierto en el Apenino Lígure, un remanso entre castaños, tilos e infinidad de flores. Un parque inmenso, una vieja casona patricia, donde para subir a la cama hace falta un banquito, habitaciones como las de las abuelas de antes, y un plasma digitalizado en el living.
Paredes cubiertas de fotos de antepasados ilustres y bibliotecas donde el amarillo de los libros habla de décadas de cultura. Los más nuevos, se encuentran desparramados sobre las mesitas de la sala.
Todo cuidado por el matrimonio de Andrea y Claudia, abuelos de Beatrice, que fueron compañeros de infancia de Pucci. Y son jóvenes, entusiasta (ella), noblemente educado el marqués Crosa di Vergagni, un poco menos cálido aunque confiese que no hay fruta que se parezca a una pera argentina.
Es el hecho de haber nacido aquí y seguir hablando castellano entre sí, después de más de treinta años de haber elegido Italia para vivir.
Despuès de haber recreado un estilo de vida que prioriza los bosques a las avenidas, en un lugar donde se conoce y respeta el número de lobos que habitan la zona, donde a la tarde las campanas del pueblo, suenan el Ave María y donde la pizzería de la plaza se llama Van Gogh y tiene en la sala central una enorme reproducción del "Puente de Arles"
Podria seguir contándote más, pero tengo sueño. Mañana o pasado, seguimos.
jueves, 17 de junio de 2010
Canción de una nota sola

Hola Diario,
volvieron los "chicos", sí ,Susi y Tato. Los extrañé mucho. Vino Pablo, un poco serio y siempre adorable.
Te tuve abandonado. Es que las vísperas son estresantes y exigentes. Hay mil "cosas" que hacer y aún al subir al avión, una se acuerda de algo que quedó en el tintero. Pero lo importante es "cumplir". Hay mandatos que una misma se manda y éso se paga de bolsillo y de corazón.
No te escandalices de la verdad y no me digas que son dos antónimos.
Te hablé en el blog anterior de las particularidades de este viaje. No vuelvo sobre lo mismo, porque es como una canción de una nota sola: suena suena y no podés sacartela de la cabeza.
Así me voy, con mi melodía a cuestas, buscando la manera de callarla. Quizás logre disolverla en el azul del mar o en él del lago. Si la suelto en la montaña, lo sé, se transfomará en un eco imparable.
Buscaré encuentros, y reencuentros. Estos últimos son los que dulcifican el todo.
El viaje, como dije en otro lugar, es algo vivo y siempre algo se encuentra si se lo sabe buscar.
A veces sólo soluciones y no hay que despreciarlas. Los sueños, los descubrimientos, pertenecen a la etapa anterior, a la que pertenece la foto.
La estación quedó atrás y el tren tiene un sólo riel. Pero, más adelante, quizás, encuentre la estación en la que tenga ganas o simplemente, deba descender.
Que no entiendes nada? Vamos, los dos sabemos de que hablo, no te hagas el desentendido! Mis metáforas son nuestro trait-d'union!
Ahora termino acá. Es tarde esta noche en Acasuso, no más que siempre, pero tengo el cansancio detrás de los ojos aunque no me puedo ir sin despedirme.
Nos encontraremos dentro de más de un mes. Seguro vendré con ganas de contarte.
Hata entonces, mi amigo silencioso y comprensivo.
Deseame buen viaje.
domingo, 6 de junio de 2010
No tengo sueño
Hola Diario, ya es casi ritual que la noche del domingo me encuentre aquí .
"Non ho sonno" es el título de una película italiana de Dario Argento (fijate la coincidencia!)
y aunque no recuerdo a qué exactamente se refería, debe ser, de acuerdo al director, una de terror.
Y en verdad, el no tener sueño es un poco así, porque el insomnio deja la imaginación abierta a cualquier susto. Desde él de no estar en forma al otro día, hasta las más desestabilizantes dudas. Todo parece no tener solución.
Entonces, sin tratar de vencer al enemigo, hay que tratar de tenerlo ocupado hasta el cansancio!
Y no es casual que en ese intento surjan ideas, soluciones o poesías que al expresarlas, neutralizen la impotencia.
Hay dos maneras: leer o escribir. Las dos pueden ser una salida hacia la tranquilidad.
Tengo un nuevo viaje en vista. Otro más que también será igual a ninguno. Creo que buena parte del non ho sonno se debe a eso.
Mi nieta volvió hace poco de Italia, que a su vez, será mi meta. No por los mismos lugares ni por los mismos motivos. Ella fue en busca del sol, de lugare y cosas que hablaran a su espíritu inquieto. Sus fotografías captan fragmentos que yo quizás, no vería.
Pero las gocé todas. Entré en su album y lo que me quedó es un alo de azul. Más allá del color "local" que ella sabe encontrar con su curiosidad periodìstitica en el buen sentido. Él de transmitir, el de revelar lo que hay "detrás" de la foto. No sólo la impresión, ni sólo el recuerdo.
Pero volviendo a lo que me desvela, nada es comparable. Yo no sé lo que encontraré en ese aterrizaje. Pienso estar programando...algo. Sí, algún programa hay que tener para no pensar en que, en lugar de acercarme, voy a tratar de despegarme. Aunque planee encuentros, solo me llevaré ausencias.
Tengo que deshacerme de una casa a la cual no puedo más entrar. Es sólo eso? No, es una demolición de algo que tiene sus fundaciones en el corazón. Qué se cierra un ciclo, qué comenzará otro...eso lo dice, lo siente, mi nieto que tiene 30 años. Me gustaría regoger su bandera, su posta, pero no va. A esta altura no se recomienza nada, en el mejor de los casos se repliega sobre las posiciones establecidas. como se retira un batallón de la batalla.
Aunque replegarse, no significa recluírse. Solamente habrá que lamerse la herida hasta que deje de sangrar, aunque no cicatrice nunca.
Porque estoy convencida de que, como le escribí a mi querida Lis, la Vida está siempre a la espera de los que van a buscarla. Que el tiempo que lleva encontrarla, en todas sus etapas, es él que le concedemos como debido, a nuestra generosa y principal generadora de oportunidades.
Tendré que estar preparada, entonces, a lo que querrá dispensarme en el último tramo. Quizás, sea esa paz que raramente he encontrado dentro de mí, quizás me enseñe que el atreverse ya no tiene sentido, que el bastión es sólido, que me permitirá prestar oído al llamado calmo y sereno de lo alcanzado.
Este verso, tiene años, pero lo traigo como auspicio, a esa paz que anelo:
Quietud
Se aquieta la tormenta.
Un rayo de sol
atisba entre las lágrimas
del sauce.
El pensamiento vuela
sobre laluz
y se disuelve en una gota de rocío.
"Non ho sonno" es el título de una película italiana de Dario Argento (fijate la coincidencia!)
y aunque no recuerdo a qué exactamente se refería, debe ser, de acuerdo al director, una de terror.
Y en verdad, el no tener sueño es un poco así, porque el insomnio deja la imaginación abierta a cualquier susto. Desde él de no estar en forma al otro día, hasta las más desestabilizantes dudas. Todo parece no tener solución.
Entonces, sin tratar de vencer al enemigo, hay que tratar de tenerlo ocupado hasta el cansancio!
Y no es casual que en ese intento surjan ideas, soluciones o poesías que al expresarlas, neutralizen la impotencia.
Hay dos maneras: leer o escribir. Las dos pueden ser una salida hacia la tranquilidad.
Tengo un nuevo viaje en vista. Otro más que también será igual a ninguno. Creo que buena parte del non ho sonno se debe a eso.
Mi nieta volvió hace poco de Italia, que a su vez, será mi meta. No por los mismos lugares ni por los mismos motivos. Ella fue en busca del sol, de lugare y cosas que hablaran a su espíritu inquieto. Sus fotografías captan fragmentos que yo quizás, no vería.
Pero las gocé todas. Entré en su album y lo que me quedó es un alo de azul. Más allá del color "local" que ella sabe encontrar con su curiosidad periodìstitica en el buen sentido. Él de transmitir, el de revelar lo que hay "detrás" de la foto. No sólo la impresión, ni sólo el recuerdo.
Pero volviendo a lo que me desvela, nada es comparable. Yo no sé lo que encontraré en ese aterrizaje. Pienso estar programando...algo. Sí, algún programa hay que tener para no pensar en que, en lugar de acercarme, voy a tratar de despegarme. Aunque planee encuentros, solo me llevaré ausencias.
Tengo que deshacerme de una casa a la cual no puedo más entrar. Es sólo eso? No, es una demolición de algo que tiene sus fundaciones en el corazón. Qué se cierra un ciclo, qué comenzará otro...eso lo dice, lo siente, mi nieto que tiene 30 años. Me gustaría regoger su bandera, su posta, pero no va. A esta altura no se recomienza nada, en el mejor de los casos se repliega sobre las posiciones establecidas. como se retira un batallón de la batalla.
Aunque replegarse, no significa recluírse. Solamente habrá que lamerse la herida hasta que deje de sangrar, aunque no cicatrice nunca.
Porque estoy convencida de que, como le escribí a mi querida Lis, la Vida está siempre a la espera de los que van a buscarla. Que el tiempo que lleva encontrarla, en todas sus etapas, es él que le concedemos como debido, a nuestra generosa y principal generadora de oportunidades.
Tendré que estar preparada, entonces, a lo que querrá dispensarme en el último tramo. Quizás, sea esa paz que raramente he encontrado dentro de mí, quizás me enseñe que el atreverse ya no tiene sentido, que el bastión es sólido, que me permitirá prestar oído al llamado calmo y sereno de lo alcanzado.
Este verso, tiene años, pero lo traigo como auspicio, a esa paz que anelo:
Quietud
Se aquieta la tormenta.
Un rayo de sol
atisba entre las lágrimas
del sauce.
El pensamiento vuela
sobre laluz
y se disuelve en una gota de rocío.
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