sábado, 18 de agosto de 2012

Fuego añejo, fuego nuevo

Mi caro Diario! Hoy hablamos de mí, de la alegría de haber puesto punto final a mi quinta novela. No te cuento mi curriculum literario pero por si se te ocurre preguntar desde donde le atribuyo el quinto lugar, te diré que ¿Te acordás? fue la primera. Una novela, tejida sobre los recuerdos de mi vida que, como fuegos añejos, seguían encendidos bajo la ceniza caliente que los años no lograron enfríar.
Luego vino Volcanes, un título caliente, vaya casualidad, y dos más que descansan bajo el rescoldo...por el momento.
Se me ocurre que cuando comienzo a escribir "algo" es como si encendiera un fuego nuevo. Bajo las ramitas débiles, una hoja imaginaria llena de letras, alimenta la llama. Si no se consume todo con esa primera llamarada, entonces muchas letras alimentarán el fuego de una nueva historia.
Así pasó con esta que recién termino. Ésta no podía apagarse, porque también se alimentó de fuegos añejos y porque no, también ajenos. Parece un anagrama y lo es, al dar vuelta las letras, se sostienen los dos significados.
Recuerdos de recuerdos. De gente que vivió lo que recordaba. Ësas evocaciones, me llevaron al África, a Etiopía. Lugar fascinante donde mis protagonistas, caminaron, vivieron, amaron y algunos, murieron. Lo lamento, pero son recuerdos de guerra...ese juego maldito donde  alguien siempre paga por una cuenta que no gastó.
Pero ¡vamos! También me reencontré con la magia! Con reinas,duendes, espíritus del lago, susurros de la selva y susurros de amor. Y el amor por ese mundo tremendo y sagrado,  humano, cruel y sublime, místico y secreto, me ha penetrado. Ha resuscitado ese sabor a poco que me dejó África,  en nuestro breve encuentro en 1997, en Sud Áfriica exactamente. Estoy segura  de que mi gran compañero en aquél viaje, vendrá conmigo en este otro.
¿Te explicas ahora la portada de este post? ALLÁ VOY!!!! Me voy a buscar las huellas que he inventado o imaginado; las que caminaron Antonio, Gianni, Remo, Assunta, Mariam, Zikane, Yekuno, Hailé y muchos otros.
Cuando comencé a pensarlo seriamente (me dije "loca"..un par de veces)  tuve que pensar con quién ir.
Le escribí a Alejandro y le pregunté si podía o se sentía de acompañarme en "la última aventura".
Gracias a Internet, la respuesta fue inmediata y concisa, "Sí, nonna...a la última de este año." Jaja..nadie sabe!
Así se decidió. Y me voy, con las antenas temblando, ansiosa, expectante, en busca del momento en que la imaginación ceda el paso al asombro. Habrá mucho que contar, un post-texto seguro y emoción a rolete.

¿Y después?  Ahh, después llegamos a Italia! A mi lago, mi ciudad, mi tierra! Con la alegría de hacer de guía, nuevamente. Vendrá Perla...¿qué vendrá a buscar? Lo que fuera, voy a hacer lo imposible para que lo encuentre. Ahí tampoco estaremos solas!
Gozo profundamente cuando llevo de la mano a alguien que no conoce Italia. La muestro con orgullo de hija, Italia tán bella y tán fuego... ése que ni el pasar de 60 años ha logrado apagar.
Otro viaje que será como cada uno, igual a ninguno. Quiero guardar en el cofre de las cosas valiosas el del año pasado. Caro Diario, damos vuelta la página, para adelante, que lo que está escrito quedará por siempre con la certeza de haber consignado la linda realidad de aquel momento.

Y ahora vamos a Milano! ¿Qué tal?  La "Galleria" y los que la cuidan.
    

domingo, 15 de julio de 2012

Volver para proseguir

Hace mucho que no ando por acá, pero te explico, caro Diario, que no puedo estar en dos partes al mismo tiempo.
Estoy muy ocupada en acompañar a mis amigos hacia el final de sus historias por África. Más bien diría, con/en  esa Etiopía que es tanto o más protagonista que ellos mismos. 
No recuerdo cuánto hace que comenzamos el viaje - debería buscar entre viejos post, pero no me divierte - y desde ya, no tiene tanta importancia. Lo que quiero decir es que me he involucrado mucho con la historia, la he vivido intensamente y he lleguado a darme cuenta de que la amo. 
    Por esa razón iré (no veo la hora!)  a recorrer las huellas que he trazado en palabras.
Iré a escuchar el sonido, a ver los colores y sentir los olores de ese mundo que ha cobijado una historia que nació atravesada por la Historia. No me preguntes el por qué de ese alumbramiento.
Los recuerdos, como siempre, me ayudaron. Recuerdos de recuerdos escuchados, a los siete años, cuando el asombro y la fantasía se mezclaban frente a un sodado que explicaba algo tan inexplicable como la guerra.
En mi vida, como en la de muchos que conocemos, pasaron unas cuantas que no dejaron lugar para la fantasía. Las guerras son crueles y la Historia que se encarga de contarlas, también lo es en su doble verdad...de acuerdo a quién la escribe.
 Es así que en medio de tanta crueldad y mentiras he querido introducir un sueño, desde mi verdad.
Nada es imposible en los sueños, ni los amores que lo parecen.
De eso trata entonces mi novela. De guerra, de honor, de amistad y de amor. De amores tan diferentes como el amor a la tierra, a la propia y a la de todos,  el amor a los hombres, el amor a la Vida, el amor a Dios.
Caro Diario, tal vez estoy un poco loca, pero me encantaría llegar a África y encontrarme con que lo que ha soñado mi Soñador, dejó de ser un sueño para transformarse en una esperanza.
¿Qué no? No seas escéptico! Imagina la historia y sueña...yo no te cuento ¡nada más! 
Todo lo que puedo hacer es prometerte alguna linda foto, por ahora tengo que escribir la que me van a  contar mis amigos de aquí hasta el punto final.


 

jueves, 21 de junio de 2012

Aniversario

 Hoy  caro Diario, vamos a entrar en el tunel del tiempo.

21 de junio de 1948 - Me preparaba a mi casamiento desde el Hotel de Inmigrantes...

El funcionario dijo:


"...a las ocho, acá  como  todos  los  días." ¿ Cómo, y el   casamiento?" "Desde acá la acompañará un funcionario del juzgado de  menores."  Así se hizo. Pero no a las dos. Giorgio me esperaba, puntualmente, en  el Registro Civil, con mamá, Cesarino, y los testigos: Eloy Salgado,   para él y Mendez   GonÇalvez, para mí.
            Ese día había salido el sol, pero hacía un frío terrible. El flamante novio, puso debajo de su impermeable, un forro de piel de cordero,  que lo había acompañado en los vivac de cinco años de guerra. Al ver   que pasaron las dos y luego las tres, y yo no llegaba, fue al puerto a buscarme, enojadísimo. "Qué pasa, ¿que estás esperando?" Yo estaba  sentada en un banco, medio muerta de frío y de hambre. No había  comido nada, ya que no había llegado ni siquiera la pizza. Nunca me  sentí tan desgraciada y me costaba mucho tragarme las lágrimas. Con  un hilo de voz, traté de explicar: "El funcionario no volvió. Fue a  llevar una chica polaca a casarse!" " Bueno, yo vuelvo al Registro Civil" me dijo.  "Si no llegas a las cuatro, no me caso nada!  Despido a los testigos y a otra cosa." Y se fue. Un desastre. Ahí sin  entender nada y sin preocuparme demasiado por el maquillaje, dejé  rienda suelta a mi llanto.
            Pero había más. Cuando Giorgio se iba, al pasar por la garita de guardia del puerto, lo pararon: ¿que lleva ahí abajo? - Nada, una piel de cordero, para el frío.- Pase, desnúdese.- ¿Cómo? me tengo que ir a casar, carajo! Lo palparon y... ¡váyase, felicidades, eh!  Así lo contó él, todavía enfurecido.  Nos reímos durante años.
            Finalmente, a las cuatro, llegué al Registro Civil. La alfombra roja y los sillones de felpa daban un aire de solemnidad al lugar, aunque estuvieran bastante raídos. "Acepta Ud. etc.etc...."
            "Qué le parece, después de todo esto" contestó el novio." Diga sí o no dijo el juez, si no, no vale." Cuando me tocó a mí, el hilo de voz que salió de mi garganta, promovió la hilaridad de los presentes.  Por fin terminó. Había entendido muy poco del discurso del Juez.   El funcionario-tutor que me había acompañado, tiró de malas ganas todos nuestros documentos sobre el escritorio y, sin decir ni felicidades ni nada, pegó la vuelta y se fue.
              El juez, esta vez con una sonrisa, me entregó la Libreta de Casamiento: Domicilio de Doña Rosana Giorgi decía: "Hotel de Inmigrantes" ¿Era un estigma? ¿Inmigrante yo? Noo, tal vez desterrada, exiliada de una Patria ingrata, pero ¿inmigrante? ....
             ¿Qué me decían?  Ah, sí, el señor Juez: felicidades, SEÑORA! Gracias, Señor, sí... seré feliz! Una exiliada feliz!!    
           Mamá había preparado una pequeña recepción en una confitería  cercana. Éramos siete, con los testigos y la señora Besset (la  colega). Y había flores blancas sobre la mesa. Crisantemos, redondos, gordos y blancos. Brindamos con champagne. ¿Y el anillo? La alianza  de mamá. De acero, la que le entregaron a cambio de la suya de oro,   cuando la donó a la Patria, por allá por el año '36.
             Inolvidable, ¿no? Así me casé. Con la misma ropa con la que había bajado del barco ocho días antes: la ropita interior lavada la noche anterior y un hermoso abrigo gris...  de corte italiano."
 Fragmento de Iª parte de ¿Te acordás? - Rosanna Atieri- Año 2000 

El novio estaba nervioso pero, ¿te acordás? ¡Se hizo perdonar!
 

martes, 19 de junio de 2012

Gente buena

Hola Diario,
sabés muy bien que no es cuestión de hablar por hablar. A eso se debe que a veces pasan días en que ni aparezco por acá.
Hoy estoy con ganas de recapitular o quizá de revisar los últimos días.¿En qué anduve?
En primer lugar, en tratar de serenarme, entregandome a lo de siempre y a lo nuevo que llegó con Sindia (sí con S). Mi nueva empleada es joven y se nota en el aire. Hace todo con música (en sordina...) y tiene la sonrisa pronta. No me atrevo a hacer pronósticos, por ahora está y el ahora es lo que cuenta.
Se lleva bien con Muzi y Muzi con ella.
Esto entonces  entra el primer lugar.
Pero había algo que debía "cerrar".
Con mi eternamente presente Ramona fui a la casa de la familia de Valentina. El viaje se hace largo cuando se desconoce el lugar. Pero es necesario llegar hasta el final de las cosas.
La casa de María Ester, la sobrina de Vale que estuvo con ella hasta el último momento, es una casa digna, sencilla y blanca, en un barrio sencillo, no tan lindo, con calles de tierra y huellas profundas en el barro. Mientras transitaba por ahí, pensaba con cuanta liviandad uno se pone en el lugar del otro. Quiero decir que recién al ver el entorno, comprendí cuán difícil fue para ella y ellos, enfrentar los dolorosos días de idas y venidas en busca de curas que nunca curaron.
No quiero volver a hablar de indignación hacia un sistema cruel e impostor.  Si puedo convencerme de que de algo sirve, lo diré en otra sede. Se me ocurre preguntar  ¿cuándo los humanos dejan de tener derechos?
Una vez más llego a la conclusión de que en cada uno de nosotros está la posibilidad de ayudar al otro. 
María Ester tiene hijos, hijas, nietos y tenía su tía. Es una familia amorosa, que se sustenta sobre la fe y el amor. Así, sencillamente, me envolvieron en su amor y en su fe. Agradeciéndome y bendiciéndome.
Son gente buena, personas buenas, y con esto quiero decir, mucho más que"buena gente".
llegué con dos bolsos, una campera y una caja. Era todo lo que quedaba en esta casa del paso de Valentina. Pocas cosas, a las que agregué un portarretratos con la foto que le tomé ni bien se sentó en el avión. La sonrisa es tan luminosa que nunca se apagará y es lo que quedará en la última casa donde estuvo y en la mía.
Volví más rápido, ya conocía el camino. Con Ramona, hablando de la amiga que se fue y de lo que habíamos encontrado.

No sé si corresponde decir "cerrar", tal vez solamente corresponda decir, cumplir.
Hubiera sido más fácil quedarme esperando que ellos, la familia de Vale, viniera a buscar sus cosas...total, con dos colectivos, unas cuantas cuadras entre uno y otro y medio domingo en viaje,  podían llevarse todo. 
Sí, pero yo hubiera perdido ese abrazo y esa bendición que van mucho más allá de un "gracias".






En la vida hay que cumplir sin considerarlo una carga, sin quedarse esperando que solamente se cumpla con nosotros.
Ahora estoy bien, caro Diario, te conté lo que tenía que ser contado.
Otro día hablamos de cosas lindas. Por hoy sólo hablamos de cosas buenas.

jueves, 14 de junio de 2012

El poeta nunca muere





                  ...Quiero volver a las comunes cosas: el agua, el pan, un cántaro, unas rosas....
                                                                                                          De "Góngora" - Jorge Luís Borges

       Mi modesto homenaje a Borges, con este fragmento al cual vuelvo cada vez que siento la necesidad de ordenar las ideas.
       Sólo un gran poeta puede revalorizar tan dulcemente la importancia de "las comunes cosas". 
       Sé que quienquiera que lea este verso, sentirá la misma paz que yo siento.
       
       Ésta es mi respuesta a la enseñanza:

          Quietud
     Se aquieta la tormenta.
     Un rayo de sol
     atisba entre las lágrimas
                                          del sauce.

     El pensamiento vuela
     sobre la luz
     y se disuelve
                      en una gota de rocío.

   14 de junio 2012 - Aniversario de la muerte del poeta.

martes, 29 de mayo de 2012

Las palabras fluyeron

Sólo pocas, caro Diario, pocas palabras porque hoy también hacen huelga, se esconden detrás de la angustia, frente a lo imponderable al cual está sometida nuestra indefensa humanidad.

Acabo de ver un "servizio del Corriere della Sera" . Ruinas, destrucción y la paradoja.
El cronista con su micrófono, transmitía desde un verde y exuberante campo de maíz. Intacto,
 las panojas nutriéndose bajo el sol, quietas en su andar hacia la cosecha...el trabajo del hombre, el sudor recompensado.
 En frente, calle por medio, las fábricas, sacudidas hasta los cimientos, escombros, hierros retrocidos que sepultaron a los hombres en su trabajo.
Aquí no habrá cosecha, la naturaleza se ensañó, perversa, peor que la guerra, porque frente a ella, el hombre no tien defensa.

No hay palabras, solo me atenazan la garganta unas tremendas ganas de llorar. Es MI tierra la que está temblando, mi tierra fértil, laboriosa, antigua  y creyente en su horizonte azul de campanarios.
Hoy hay cruces arrancadas y campanas cuyo tañido acalló el boato del sismo.
La amo, me duele mi tierra, me duele mi gente a la que escuché sollozar en italiano. Es mi lengua que llora y tengo miedo. Bajo los escombros quedaron vidas valiosas, quedaron esperanzas, sacrificios que perdieron sentido.

Sé que hubo muchos terremotos. En todas partes del mundo pasaron la destrucción y la muerte.
¿Son éstas muertes más importantes para mí? No, solamente son más cercanas. Più vicine al mio cuore.

Estos desastres tienen que recordarnos que la Tierra nos fue prestada, que no somos dueños de ella, que todo lo que construyamos siempre estará a la merced de sus espasmódicos e imprevisibles temblores o de monstruosas olas marinas. Fue así, desde el comienzo de los tiempos.

Releo y entiendo que no soy yo la que escribe, es mi miedo.
Voy a rezar a mi Dios, al Dios de todo el Universo, para que se apiade y alivie el dolor.
Una vez más me cuesta decir "Fiat voluntas tua" y pido perdón.



 

  


jueves, 24 de mayo de 2012

Palabras y silencios

Caro Diario,
estoy pensando en cambiarte el nombre, Periódico, sería más adecuado.
Es que tú y yo sabemos que hay tiempos de silencio, aquellos en los cuales ninguna palabra parece responder a lo que quieres decir.
Estuve releyendo, un poco acá ,otro poco allá, lo que vine escribirndo desde que te inventé hace más o menos un año y medio.
Me asombra ver sobre cuántas cosas he tenido ganas de hablar. con tu complicidad.
Alegrías, canciones, poemas, tristezas, melancolías, serenidades, nostalgias, saudades, fiestas, encuentros, idas, venidas, gentes y estaciones, cada cosa con el color del momento. ¿Del instante? Sí, como escribió Borges, "de la eternidad del instante".
Los viajes, los regresos y la  urgencia de volcar el desborde emocional que me provocan.
Me fui en un montón de palabras (¿verdad?) para encontrar aquellas que me faltaron para hablar de lo que me ha enmudecido. Llegamos entonces a las partidas sin tiempo. Ésas que nos llamaron al silencio. 
Son las partidas con ticket a la eternidad. Las que de tanto en tanto, regresan a nosotros desde allí  para decirnos que...
Recordar, caminar el ayer, con nuestro hoy a cuestas,  resignifica cada instante de sus y nuestras Vidas.
Gracias Vida, por el ayer, por este hoy, por el comienzo de cada mañana. 
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